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Word of the day: 远隔重洋 (Chinese)

oupacademic:

Be separated by vast oceans.

Image: Clouds over the Atlantic Ocean by Tiago Fioreze. CC-BY-SA-3.0 via Wikimedia Commons.


101 | 150 pictures of Carey Mulligan

101 | 150 pictures of Carey Mulligan

(via anglophenia)

"Ay me! for aught that I could ever read,
Could ever hear by tale or history,
The course of true love never did run smooth"

— Lysander (A Midsummer Night’s Dream, Act I scene i)

(Source: dailyshakespeare, via williamshakespearethings)

In a strange land (experimento de redacción)

A little bit of caution when I met him. That’s quite normal, I think. I should have been more afraid, but innocence is fearless. Never would have expected it.

He was very nice, and it is so beautifully rare to find nice people in this city. Kindness is really the best way to disarm us. I never would have imagined what happened and well, I’m still trying to make sense of it. Do I hate him? Don’t think I do, but I have such strong feelings toward him. What do I feel? Is it love? It did hurt a lot, but it was done so kindly, so sweetly, that I almost want to thank him.

I didn’t ask for it, and he made sure I knew that. None of it was my responsibility. He just liked me. It was refreshing to hear, even once, that I wasn’t to blame for the pain inflicted to me. All was done by the choice of a stranger and I could just relax, it was not my fault. That made it almost pleasant.

He said also that he didn’t hate me, or women, at all. On the contrary, it was done with love, that’s the way love happens for him. Again, it was all his doing.

Piece by piece he tore me apart. He kissed every part, and whatever was left of me, with such devotion… I was flattered.

It did hurt a lot. But maybe it was worth it. In the end, well, being dead is actually not as bad as I thought it would be. Alive is much more lonely.

…que tenemos que hablar de tantas cosas, compañero del alma, compañero.

Fear no more the heat o’the sun,

Nor the furious winter’s rages;

Thou thy worldly task hast done,

Home art gone, and ta’en thy wages;

Goldes lads and girls all must,

As chimney-sweepers, come to dust.

William Shakespeare, Cymbeline, Acto IV, Escena II

 

La muerte, esta muerte, es confusión. Uno siente, claro, que no debería ser, que es un error y alguien tendría que componerlo antes de que sea demasiado tarde. Eso y las manos que tiemblan porque habría que hacer algo, habría que moverse para solucionar el asunto, habría que jalar algo, empujar, apretar, gritar, correr y saltar encima de alguien.

¿De quién?

A veces se van los que son especialmente brillantes. Golden lads and girls. Yo no estoy en condiciones de entender cómo todo esto que serían, ese castillo de posibilidades que construí sobre sus cabezas, pueda desaparecer. Claro que estoy hablando de una persona, un golden lad en particular. Decir su nombre duele.

¿Dónde fue lo que esperábamos de ti, pequeño?

Yo quería (quiero) leer todas las palabras que ya no vas a escribir.

Tengo mucha rabia, claro. Contra ti —perdón— por salirte a media función. ¿Cómo te atreves a dejarnos sin ti, a quedarnos debiendo las cosas por decir?

Perdóname.

Más allá de todo lo que se rompe, de todos los ojos que todavía no me atrevo a enfrentar, de los abrazos que debo, no puedo dejar de pensar, de la manera más simple: voy a extrañarte, te extraño, compañero pequeño bebé. La comprensión entusiasta y la inteligencia. El reto que eras como alumno. “Hola profa” en el pasillo y toda la dulzura —porque, coño, qué sonrisa tan dulce la tuya. Las chelas que nos debemos todavía. La posibilidad de trabajar otra vez contigo y, más que nada, el futuro que quise para ti.

Que el polvo, implacable, te haya reclamado es algo que no me termina de caber en la cabeza. No soy tan lista, ya sabes, para estos asuntos. Vente, vamos a beber, que tienes muchas cosas que explicarme, pequeño. En primer lugar eso de que te moriste.

destielsfalling:

“For God’s sake, let us sit upon the ground And tell sad stories of the death of kings; How some have been deposed; some slain in war, Some haunted by the ghosts they have deposed; Some poison’d by their wives: some sleeping kill’d; All murder’d: for within the hollow crown That rounds the mortal temples of a king Keeps Death his court and there the antic sits, Scoffing his state and grinning at his pomp, Allowing him a breath, a little scene, To monarchize, be fear’d and kill with looks, Infusing him with self and vain conceit, As if this flesh which walls about our life, Were brass impregnable, and humour’d thus Comes at the last and with a little pin” ― William Shakespeare, Richard II


:)

destielsfalling:

“For God’s sake, let us sit upon the ground And tell sad stories of the death of kings; How some have been deposed; some slain in war, Some haunted by the ghosts they have deposed; Some poison’d by their wives: some sleeping kill’d; All murder’d: for within the hollow crown That rounds the mortal temples of a king Keeps Death his court and there the antic sits, Scoffing his state and grinning at his pomp, Allowing him a breath, a little scene, To monarchize, be fear’d and kill with looks, Infusing him with self and vain conceit, As if this flesh which walls about our life, Were brass impregnable, and humour’d thus Comes at the last and with a little pin” ― William Shakespeare, Richard II

:)

(via anglophenia)

De las idas y regresos, los Ulises, las Ítacas, lo cotidiano.

El arte se nutre del viaje. Pero ¿cuánto daño nos hace, no como artistas sino como humanos, la expectativa del desplazamiento real?

El poeta alejandrino Constantino Cavafis aparenta tener ideas contrastantes al respecto. En “La ciudad” parece intentar dejar claro que no es posible la liberación por medio del desplazamiento:

 

No encontrarás otro país ni otras playas, 


llevarás por doquier y a cuestas tu ciudad; 


caminarás las mismas calles, 


envejecerás en los mismos suburbios, 


encanecerás en las mismas casas. 


Siempre llegarás a esta ciudad: 


no esperes otra, 


no hay barco ni camino para ti. 


Al arruinar tu vida en esta parte de la tierra, 


la has destrozado en todo el universo.[1]

 

Pero después, en “Ítaca”[2], agradece a la ciudad la posibilidad de haber salido y haberse hecho, a través del viaje, más sabio. Tal vez, si pensamos en los dos poemas como caras de la misma moneda, podríamos concluir que, efectivamente, el viaje nos hace más sabios, y en esta medida es una experiencia real, pero si nos movemos esperando que el cambio de aire arregle el mundo, nos espera la decepción. Cuando uno no es feliz, se quiere ir. Pero irse no trae la felicidad. El motivo del viaje debe ser siempre otro.

En Océano mar[3], Baricco, a través del siniestro Anderson, afirma que sólo es feliz quien no se ha hecho nunca a la mar. El marinero, después de conocer los secretos que habitan el vientre del océano —la locura en el corazón del hombre—, no podrá nunca volver a la cordura de tierra firme. Vivirá siempre con un pie sobre las aguas porque el verdadero regreso no existe. Tristemente, esto sólo lo sabe quien ha partido, así que estamos condenados por nuestra propia testarudez a siempre irnos, a no tener nunca paz.

Claro que lo anterior no aplica a todo el mundo. Algunos, benditos con el don del contento, pueden hacer las paces con la ciudad, aceptar que no es necesario conocer todos los secretos y ser dichosos. Suertudos ellos. Los otros, los que no podemos estarnos quietos, acabamos condenados por siglos de palabras hermosas que consumen y alimentan a la vez la curiosidad infantil del hombre. Así, en masculino y a propósito. El viaje es cosa de hombres, sobra decirlo: la mujer espera y teje.

Ésa es otra de las demasiadas injusticias del patriarcado que a veces aceptamos con amargura suave, resignadas a que las cosas nos cuesten un poquito más de trabajo. Claro, puedo vivir en un mundo masculino y ser respetada, al menos por algunas personas. Son pocos los que, alrededor de mí, condenan mis expectativas, pero eso no hace que sea más fácil conseguir lo que quiero. A pesar de todo, hombres y mujeres necesitamos lo mismo, así que a veces me pregunto si podré encontrar, eventualmente, a un fiel heredero de Penélope que quiera tejer y destejer, rechazar a todas las otras mujeres, crecerme un hijo y esperar pacientemente mientras yo cruzo los mares, canto con las sirenas y caigo prisionera de hermosos hechiceros que me aman. Claro que divago, sé que no es eso lo que busco, sino la posibilidad del equilibrio, de compartir el viaje y el hogar al mismo tiempo, y sé que se puede lograr. Quiero creer que se puede lograr.

Vamos a dejar las divagaciones ocasionadas por mi mujeril dispersión y terminar —¿empezar?— este asunto de la travesía, porque pensar en ello me lleva más bien ese otro Odiseo, el que amaba comer riñones de cordero a la parrilla, y en Borges deteniendo el tiempo para hablar de él. “Entre el alba y la noche está la historia universal”[4]. Ir al mar, a la guerra de cada día y volver a la Ítaca soñada todas las noches, ¿es ése el viaje? Es otro camino, más arduo tal vez, más diminuto y heroico.

Es posible que, independientemente de lo lejos que vayamos, el viaje sea más bien un estado mental. Al fin del mundo o al final de la calle, eso no importa tanto. Como escribiera Laozi, hace demasiado tiempo, en el Tao Te Ching, un buen viajero no tiene planes fijos y su intención no está en llegar al destino.



[1] Constantino Cavafis, “La ciudad” en  Material de lectura (UNAM: México, 2008) trad. Cayetano Cantú

[2] Cavafis, Material de lectura

[3] Alessandro Baricco, Océano mar (Anagrama: Barcelona 1999)

[4] Jorge Luis Borges, “James Joyce” en Antología poética, 1923-1977 (Alianza: Madrid 1997)

thisriverside said: Dear John, have you read any works by French poet Arthur Rimbaud (1854-1891)? To me, his writing is the only thing that can compete with your music.

jhnmyr:

Why no I haven’t, but on the bright side, over 300 thousand followers are now aware that you are very well read. 

jhnmyr:

Here’s a clip of the first single off Born and Raised, called “Shadow Days.” I’m excited to share the first bit of sound from the album… Been looking forward to a post like this since October 14, 2010, the first day I started writing this group of songs. Enjoy.